Foto: Wikipedia

Por primera vez, un estudio de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, ha logrado determinar cómo las células tumorales pasan al torrente sanguíneo y se expanden a otras zonas para volver a formar un tumor, un proceso conocido como metástasis y que es la principal causa de muerte por cáncer. 

Concretamente, se ha podido comprobar que los programas genéticos de las células metastáticas no se parecen a las del tumor que les dio origen, pues contienen genes que suelen estar únicamente en las células madre mamarias. Este hallazgo, podría ser clave para el diseño de nuevos fármacos que en el futuro puedan ayudar a detener este proceso.

Y es que los actuales no distinguen entre tumores primarios y metástasis, por lo que no están enfocados en evitar su recurrencia. Eso permite que, años después, la enfermedad regrese, al activarse de nuevo estas “células maliciosas”. Lo que aún se desconoce, es cómo pueden sobrevivir hasta 30 o 40 años latentes en nuestro organismo.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores trasplantaron células de tumores humanos en ratones. Posteriormente se realizaron diversos experimentos de laboratorio, tratando a los animales para demostrar que, con el fármaco adecuado, la recurrencia del cáncer podría verse reducida en un porcentaje importante.

La clave, aseguran los expertos en la publicación hecha en la revista Nature, está en comprender que estos medicamentos no tienen que ser los mismos que los que se utilizan para combatir un tumor primario, pues ambos tienen características intrínsecas diferentes, de manera que lo que funciona para combatir uno no tiene porqué funcionar con el otro.

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