Foto: Wikipedia

Una nueva terapia con una molécula sintética está siendo desarrollada por expertos valencianos del Instituto de Investigación del Hospital Clínico – INCLIVA, liderados por el Dr. Raúl Gómez, para reducir las lesiones que provoca la endometriosis.

Esta enfermedad afecta al 10 – 15% de mujeres en edad fértil y el problema es que durante la menstruación una parte del tejido uterino endometrial regresa al abdomen a través de las trompas de Falopio, en lugar de evacuarse.

Las razones por las que esto ocurre aún son desconocidas y el tejido invasor, que en condiciones normales sería eliminado por el sistema inmunitario, sobrevive, colonizando distintos órganos, como el ovario, el intestino y el peritoneo.

Este tejido, una vez implantado, recluta nuevos vasos sanguíneos y esto provoca las llamadas lesiones endometriósicas, que durante cada ciclo menstrual crecen en respuesta a los estrógenos y se descaman durante la regla causando un intenso dolor.

“Los tratamientos farmacológicos actuales tratan de bloquear la exposición a los estrógenos para que las lesiones no sigan creciendo, pero esto no consigue eliminar ni reducir su tamaño una vez se han establecido”, comenta el Dr. Gómez.

El doctor agrega que ello lleva a las mujeres a un estado similar a la menopausia, “con todos los inconvenientes asociados a esta condición, como los sofocos, la sequedad, la ansiedad y el debilitamiento de la masa ósea”.

En este contexto es el el que se plantearon una nueva terapia alternativa. Esta se basa en la molécula sintética de RNA picPEI, que frena la formación de vasos y que ya se utiliza en el mercado para algunos tratamientos oncológicos.

Hasta ahora se han realizado experimentos en animales y, según el investigador, los resultados demuestran que sí se redujo el tamaño de la lesión en un 30% durante un periodo de tres semanas, lo que se debió a la inhibición de la formación de los vasos que nutren los tejidos patológicos.

“Esto, a priori, se ve como una mejora respecto a los actuales tratamientos hormonales. Sin embargo aún habrá que hacer varios estudios más antes de poder empezar con la aplicación clínica”, opina Gómez.

Entre ellos menciona un ensayo para observar la respuesta al tratamiento en un plazo más largo de 3 a 6 meses, así como un segundo estudio del tipo fase I para evaluar la seguridad toxicológica de este tratamiento en humanos, así como la dosis efectiva.

Este proyecto, publicado en la revista “Fertil Steril”, se realiza en colaboración con el Instituto de Infertilidad Valenciano (IVI), el Instituto de Investigación de La Fe, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y Bioncotech.

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