Hoy lunes 7 de septiembre, a las 10:00 horas, ha fallecido José María Ruiz-Mateos a los 84 años de edad, en un hospital del Puerto de Santa María (Cádiz), según han informado sus familiares. Será enterrado mañana en su localidad de origen, Rota, donde nació en el año 1931.

El expresidente del Rayo Vallecano y fundador de Rumasa, que fue puesto en libertad por resolución del juez debido al empeoramiento de su salud, sufrió el pasado 17 de agosto una caída que le provocó la fractura de su cadera, por lo que fue operado en el hospital gaditano.

Su situación empeoró por una neumonía que le provocó una grave infección respiratoria de la que ya no se recuperó. El empresario llegó a ser en los años sesenta el hombre las rico de España y, posteriormente, terminó en la ruina y envuelto en escándalos de corrupción que le llevaron a enfrentarse cara a cara con la justicia.

Una trayectoria de éxitos empresariales y estrepitosos fracasos

Fue durante el gobierno de Felipe González que se le expropió el grupo Rumasa, constituido por más de 700 empresas. Ruiz-Mateos fue condenado por evasión de divisas, fraude y apropiación indebida.

Su escena disfrazado de Súperman y abeja en varios anuncios de televisión y el “que te pego leches”, lo hicieron viralmente famoso antes incluso de la existencia de las redes sociales.

En total tuvo trece hijos y a lo largo de su accidentada trayectoria intentó despegar también en la política, llegando incluso a constituir su propio partido y siendo elegido diputado al Parlamento Europeo.

Después de esta etapa trató de levantar de nuevo su imperio creando Nueva Rumasa, y volvió a tener 16 mil trabajadores y marcas como Dhul o Quesería Menorquina, pero con la crisis de 2008 volvió a hundirse y se vio involucrado en el escándalo de los pagarés.

Fue denunciado por estafa y la Audiencia Nacional determinó que la familia utilizaba el dinero del holding para el enriquecimiento propio. A raíz de esto dos de sus hijos fueron condenados a prisión, multados por no haber pagado el IVA en la venta de un hotel en Peñíscola, dinero que terminó en un paraíso fiscal.

Es en este contexto de luces y sombras que Ruiz Mateos terminó sus días, con problemas judiciales y sin rastro del que algún día fue un imperio próspero que le llevó a tener durante muchos años una vida de lujos, pero no exenta de polémica.

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