Foto: Google Maps

El Banco Popular ha anunciado esta semana que llevará a cabo una reestructuración, que afectará a unos 2.900 empleados.

Entre las medidas adoptadas, la entidad financiera prevé cerrar unas 300 oficinas en todo el país.

Además, en las localidades de menor tamaño se llevará a cabo una limitación de los días de apertura.

Por otro lado se plantea una disminución de la plantilla en aquellas sucursales que presenten una menor rentabilidad por empleado.

Finalmente el banco potenciará las operaciones multicanal y pretende apostar cada vez más por lo digital.

Esta propuesta ha sido ya presentada a los sindicatos y, según indica la compañía, lo que se busca es “mejorar la rentabilidad de la entidad y modernizar la estructura del banco”.

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