Foto: Pixabay

A partir de este 1 de septiembre de 2016, dejarán de comercializarse las bombillas o lámparas halógenas, aunque los almacenes podrán liquidar sus existencias.

Esto es debido a la entrada en vigor de una nueva norma de la Unión Europea (UE), que busca el cambio a la tecnología LED y la desaparición de las lámparas más ineficientes.

Las nuevas tecnologías de iluminación permiten un mayor ahorro de energía (hasta el 80% del consumo eléctrico), aunque requiere de una inversión inicial más elevada por parte del consumidor.

En este sentido, los expertos señalan que una bombilla LED vale dos o tres veces más que una incandescente, pero tiene una duración de 40.000 horas, lo que supone un ahorro de unos 120 euros por foco. 

Este proceso de cambio ya se hizo patente en 2009, cuando se eliminaron las de 100 watios, o en 2012, cuando desaparecieron definitivamente las incandescentes. Ahora es el turno de los alógenos.

Además de buscar una mayor eficiencia energética, la UE busca eliminar los altos residuos que generan y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

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