Si hay algo en lo que todas las familias están de acuerdo es en tratar de rebajar en la medida de lo posible sus gastos del hogar.

Uno de los suministros a los que debemos hacer frente periódicamente es al de la luz. Para que la factura eléctrica no se dispare, no está de más seguir algunas pautas y consejos que serán claves para lograrlo.

Termo de agua caliente

El consumo del termo eléctrico

Los meses de invierno son, con total seguridad, aquellos en los que el termo de agua caliente funciona sin cesar. Por ello, este es uno de los aparatos que mayor consumo tiene, haciendo que el gasto eléctrico suba y se refleje en el desembolso que tenemos que hacer por él.

Aunque no podamos privarnos de agua caliente, sí podemos fijarnos en cómo utilizar el termo eléctrico de manera más adecuada para optimizar su uso sin que sufra nuestro bolsillo. Tomando nota y poniendo en práctica estos sencillos hábitos, conseguiremos nuestros objetivos de ahorro:

1. No mantener el termo enchufado todo el día

Muchas veces, por costumbre, llegamos a casa y lo primero que hacemos es enchufar todos los aparatos eléctricos que tenemos, entre ellos el termo de agua caliente. Comenzamos a hacer otras actividades y nos olvidamos por completo de él.

A veces ni siquiera lo apagamos por descuido o simplemente por dejadez, pensando que ese gesto no es importante. Pero mantener el agua caliente durante tantas horas también consume y mucho.

Por eso, es mucho más recomendable encenderlo únicamente un par de horas antes de ducharnos, dándole tiempo al termo a calentar el agua mientras realizamos otras tareas.

Si somos despistados o no queremos despertarnos antes para realizar esta actividad, podemos utilizar un enchufe programable, también llamado programador eléctrico, que lo haga por nosotros.

2. Ajustar el consumo de agua diario

Siempre gastaremos menos litros de agua si nos duchamos que si nos bañamos, eso está claro. La recomendación de los expertos en ahorro energético es un consumo máximo de 25 litros por persona adulta, cantidad más que suficiente para una buena higiene diaria.

3. Regular la temperatura del agua

Un par de grados arriba o abajo también van a suponer una buena diferencia en el gasto. Con 50º el agua está suficientemente caliente, por lo que no es necesario superar esta temperatura.

4. Establecer unos hábitos de ducha

Igual que planificamos muchas de las tareas diarias que hacemos, la ducha también debería tener un tiempo de realización que no coincida con el uso de otros aparatos eléctricos de gran consumo, como la lavadora o el horno, por ejemplo.

Esto es importante tenerlo en cuenta si la potencia contratada en nuestro hogar no es muy alta, para que no se sobrecargue la red eléctrica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here