Este 5 de agosto se llevó a cabo en el icónico Estadio Maracaná de Río de Janeiro, Brasil, la ceremonia inaugural de las XXXI Olimpiadas, abriéndose así un nuevo capítulo en la historia de los juegos.

El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, dijo durante el discurso de apertura que “Esta es la primera vez que este evento deportivo se organiza en Sudamérica, por lo que este es un momento de ensueño para muchas personas que durante siete años han trabajado para transformar esta ciudad en una metrópolis moderna y mucho más bella”.

Y este fue, de hecho, el mensaje que se quiso trasladar a los millones de espectadores de todo el mundo que siguieron en vivo la inauguración. El espectáculo quiso reflejar la rica cultura e historia brasileña, con momentos de gran simbolismo como la formación de tres grandes “ocas” o chozas en referencia a los indígenas que viven en un hábitat tan mágico como es la selva tropical del país.

La ceremonia también reflejó las influencias europeas, pero también las africanas, mostrando al país como una mezcla de culturas que, a través de la inmigración dan como resultado el complejo mosaico que conforma el país hoy en día. El espectáculo continuó con la parte “Metrópolis”, donde el parkour fue protagonista.

La referencia a la sensualidad de Brasil llegó de la mano de Gisele Bünchen, que dio inicio a la sección “Bossa”. Posteriormente se pudo escuchar la voz de las favelas con ritmos como la samba y el passinho, junto con el breakdance y la capoeira. Unos 1.500 bailarines participaron de esta parte del espectáculo.

También hubo, no obstante, espacio para una reflexión más crítica sobre el medio ambiente y los problemas que padece la región como consecuencia de los efectos del cambio climático. El mensaje quiso trasladar la importancia de los árboles para atrapar el dióxido de carbono y reducir este impacto tan negativo para el planeta. Con este objetivo, cada deportista recibió una semilla que será plantada en Deodoro para conformar el Bosque de los Atletas.

Después de esta introducción, llegó uno de los momentos más esperados de la noche, cuando las 207 delegaciones de todo el mundo empezaron a desfilar con sus respectivas banderas. Como ya es tradicional, la primera fue la de Grecia. También los refugiados fueron visibilizados al conformarse el Equipo Olímpico de Refugiados. “Vosotros estáis dando hoy un mensaje de esperanza para millones de personas en todo el mundo que se encuentran en esta situación”, expresó Bach.

“Vuestro gran talento y humanidad es una valiosa contribución para toda la sociedad”, ha agregado. El presidente del Comité Rio 2016, Carlos Nuzman, también aprovechó la ocasión para decir que “en estos juegos todos somos iguales, regidos por una misma ley, la de unir fuerzas desde el respeto y la solidaridad para lograr buenos resultados”.

Finalmente, el ex tenista Gustavo Kuerten, apareció con la antorcha olímpica, que tomó la jugadora Hortencia Marcari y ella, a su vez, la entregó al ex maratonista brasileño Vanderlei de Lima, quien tuvo el honor de encender el pebetero olímpico poniendo la guinda a una noche de color, entusiasmo y grandes esperanzas en el futuro.

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