Miguel Ángel Pedrosa “Llantias”, Vicente Javier Febrer “Xavicens”, Iván González “Chippie”, Alberto Fernández “Cocoon” y Héctor Reina “Phanktom48”, son los integrantes de ComalcOOL, la banda de rock vinarocense que recientemente presentó su último videoclip, “Caminos Mojados”, una canción contada “desde el otro lado” y que forma parte de su disco “Super Extra Plus” (2013). 

Las tomas de interior fueron rodadas en un conocido restaurante de Vinaròs, mientras que para las de exterior se eligieron algunos parajes naturales de  Les Cases del Riu – La Sènia. Para ello, contaron para el rodaje con Víctor Seguí y en post producción con Miguel Ángel Pedrosa y Danielson Da Rosa (Na Boka Noti). En esta entrevista, la banda nos revela más detalles de cómo fue el trabajo de rodaje y los proyectos que vienen:

¿Cómo os definiríais como banda, para quiénes aún no os conocen?

Pues somos cinco tíos que llevamos 12 años intentando salir adelante con la música que hacemos y esta es una lucha constante, ensayo tras ensayo. La cuestión es no parar. Llevamos desde el 2003 y la intención es seguir con paso lento pero seguro. Hemos estado juntos desde el principio y lo que tratamos es de sobrevivir en lo que es la jungla del día a día. Nuestro lugar de ensayo es como una burbuja en la que por hora y media varios días a la semana, hacemos desaparecer la rutina y los malos rollos del mundo haciendo lo que más nos gusta: música.

¿Cómo fue que os conocisteis?

Fue de casualidad. Cuando quieres montar una banda, normalmente piensas en buscar un batería, un teclista… pero entonces lo que suele ocurrir es que nunca encuentras lo que realmente quieres o lo que consigues no cumple con tus expectativas. Es como la vida misma, cuando menos lo buscas, lo que necesitas aparece. Y así ocurrió. Unos y otros nos fuimos conociendo, empezamos a hablar de música y finalmente nació el grupo, casi al revés de lo que suele ser habitual.

¿Ha sido complicado el proceso de ir adaptando vuestros estilos musicales?

La verdad es que como lo hicimos al revés, fue más sencillo, porque de por sí ya éramos afines a un estilo similar. Quizás por eso hemos durado tanto, porque ya sabíamos qué era lo que nos gustaba y ya teníamos muchos puntos de encuentro musicales. En cuanto al estilo de nuestra música, siempre hemos querido buscar una pequeña seña de identidad. Somos algo atípicos, pues no hacemos casi versiones y a pesar de que apostamos por un rock and roll que bebe del blues, del funk y del Hard Rock, la experiencia de cada uno aporta formas propias que nos terminan de definir.

Y en cuanto a vuestro último videoclip, ¿cuál es la historia real detrás de la canción “Caminos Mojados”?

Lo cierto es que nace de una historia verdadera, en la que los protagonistas no mueren como en el vídeo, y a partir de ahí es como escribir una novela. Tú le pones una parte de ficción a lo vivido. Lo que hemos hecho es dramatizar una historia a nivel cinematográfico y creo que el resultado final es muy interesante. Ha sido todo un proceso creativo en el que nos preocupamos de que videoclip fuera ameno, dentro del drama que narra. Y la idea es que cada quien lo interprete a su manera, porque no queríamos ser demasiado explícitos en la historia para que la gente pueda analizarla y hacerla también suya.

¿Cómo fue todo el proceso, desde que se hizo el guión hasta la postproducción?

Miguel Ángel hizo el guión y otros nos encargamos de toda la logística, los permisos de rodaje, buscar los contactos y otras cuestiones. La grabación se hizo durante un fin de semana a finales de mayo, en “Les Cases del Ríu”, de La Sènia y en un restaurante de Vinaròs. Llevó todo mucho trabajo y tuvimos que echar mano, incluso, de amigos nuestros que colaboraron en la filmación. Una cosa es imaginarte un vídeo, pero hacerlo realidad, y más por cuestiones de presupuesto, no es fácil. De hecho parece que fue un videoclip maldito, porque se hizo una versión previa que decidimos repetir y nos ha pasado de todo, pues según solucionábamos un problema salía otro. En total fueron unos 7 meses de trabajo, por todas las trabas que nos fueron retrasando.

¿Cuál fue la principal dificultad que encontrasteis a la hora de filmar?

La mayor dificultad fue maquillar a Miguel Ángel (compositor e intérprete de la canción), que unos 10 minutos antes de rodar, tropezó y se golpeó en la cara. Después de meses de permisos y preparativos, no podíamos tirar todo eso por la borda y hubo que seguir en estas condiciones. Antes de eso nuestro bajista también tuvo un accidente con el coche y nos tocó aplazar el rodaje. Otro de los aspectos que nos costó, es hacer que la imagen coincidiera con la música, para evitar disonancias visuales.

¿Cómo fue la experiencia con los actores?

Los actores, Ignacio Nebot y Ainara Rolíndez, son de Benicarló y nos hicieron flipar a todos porque fueron capaces de meterse en el papel sin tener que repetir escenas, con un resultado excelente. Estamos muy contentos con el trabajo que hicieron. Y es que ya puedes hacer el mejor guión del mundo, pero si no logras dar con las personas adecuadas, nada de eso vale. Nosotros tuvimos la suerte de dar con los protagonistas apropiados para representar los papeles que necesitábamos y fue una gran satisfacción poderles mostrar el resultado del montaje definitivo cuando estuvo listo.

¿Con qué criterio se eligieron los escenarios y elementos que aparecen en el vídeo? 

Queríamos diferenciar dos ambientes. Por un lado lo que ocurría en el exterior, queríamos que fuera un poco surrealista. No quedaba bien una ciudad, con mucho gentío, pues queríamos que los dos personajes estuvieran prácticamente solos. Nos gustó también la idea del río, que no tenía que ser muy ancho, porque simboliza los dos lados (nuestro mundo y el del más allá). Hay muchos simbolismo en las imágenes. Por ejemplo en la vestimenta. Vamos todos vestidos de negro, representando el luto. El rojo es por la sangre y el blanco de los instrumentos simula el cielo. El escenario interior, en cambio, se grabó en un restaurante de Vinaròs, que nos permitió completar las partes en las que necesitábamos crear un ambiente aún más íntimo.

¿Qué aprendizaje os deja esta experiencia de rodaje?

Creo que, sobre todo, hacer este videoclip nos ha enseñado a organizarnos mucho mejor y a motivarnos al demostrarnos a nosotros mismos que, sin demasiados recursos, somos capaces de plasmar una idea y conseguir un buen resultado. Este ha sido un trabajo en el que empezamos con una lluvia de ideas y ver cómo todo eso fue tomando forma, a pesar de los contratiempos, es una gran experiencia y muy enriquecedora para cada uno de nosotros.

Por último, ¿qué planes de futuro tenéis como banda?

Queremos retomar los conciertos, porque llevamos mucho tiempo componiendo y vamos de cara a otro disco, que saldrá cuando reunamos suficientes canciones. Ahora llevamos 8 o 9, pero lo ideal son 12 o 13, y queremos grabarlo en directo y no con pistas, por lo que aún nos queda mucho por ensayar. Por ahora, lo que queremos es volver a tocar y nos gustaría hacerlo en Castellón, especialmente. Hemos añadido espectáculo a nuestras presentaciones y vamos en esa línea de lograr conectar mucho más con nuestro público.

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