Foto: Pixabay

Muchos lo hemos sufrido en más de una ocasión. Y es que no es de extrañar que la primera noche que dormimos en un lugar nuevo nos cueste más conciliar el sueño y amanezcamos algo más cansados de lo habitual.

Esto tiene una explicación científica, pues según un equipo de investigadores de Estados Unidos se debe que que en esa primera noche en otra cama que no es la nuestra, el hemisferio izquierdo del cerebro se mantiene más vigilante durante el sueño.

Yuka Sasaki, especialista en ciencia cognitiva de la Universidad de Brown, en Providence, y principal autora de este trabajo, “en situaciones nuevas, el cerebro se mantiene más despierto para estar atento ante cualquier eventualidad que pueda entrañar peligro”.

Para llegar a esta conclusión, publica la revista “Current Biology”, se utilizaron técnicas de neuroimagen avanzada y se analizó el cerebro de 35 personas que se prestaron voluntarias para el experimento. Las imágenes mostraron cómo ambos hemisferios mostraban diferentes patrones de actividad.

El lado que permaneció más activo fue también el que mostró mayor respuesta a lo sonidos, si bien estas diferencias observadas en la primera noche no se repitieron en las sesiones posteriores.

Este “efecto de la primera noche”, que afectaría especialmente a los viajeros de negocios, puede minimizarse según Sasaki llevando consigo su propia almohada o alojándose en hoteles con habitaciones similares.

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