Foto: Flickr

¿Alguna vez te has preguntado cuánto sol es bueno para la salud? Pues ahora tenemos la respuesta, gracias al estudio que ha realizado un equipo de investigadores valencianos.

Expertos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han estimado el tiempo necesario de exposición a la radicación solar para obtener las dosis de vitamina D recomendadas.

Y el resultado es que con el tipo de piel más habitual (tipo III), en primavera y en verano son suficientes de 10 a 20 minutos de sol. En julio, por ejemplo, no se debería estar más de 29 minutos para evitar quemaduras, mientras que en invierno harían falta casi dos horas.

Este promedio se ha calculado para días medios, por lo que en casos de días extremos los tiempos de exposición serían mucho más cortos. ¿Pero cuáles son los beneficios de tomar el sol?

Hacerlo de forma moderada es bueno para nuestro organismo, pues ayuda a reducir la presión arterial, a sintetizar la vitamina D y a mejorar el tratamiento de diversas patologías.

Sin embargo, un exceso de radiación solar ultravioleta (UV) también conlleva riesgos que deben tenerse en cuenta, para evitar el envejecimiento de la piel y el desarrollo de cáncer.

Las conclusiones de esta investigación han sido publicadas en la revista Science of the Total Environment. De ellas podemos extraer que:

“Aunque España es un país con muchas horas de sol, se da un alto porcentaje de deficiencia de vitamina D entre varios estratos de la población, lo que incrementa el riesgo de padecer ciertas enfermedades en la edad adulta”, explica la científica María Antonia Serrano.

El problema durante el invierno (de noviembre a febrero) son los bajos niveles de radiación UV, lo que va unido al hecho de que la gente cubre la mayor parte de su cuerpo debido a las temperaturas más bajas.

“La radiación recibida también depende de la postura, de la forma del cuerpo, De la edad y De la ropa. Debe tenerse igualmente en cuenta que no todas las áreas de la piel del cuerpo sintetizan la vitamina D con la misma eficiencia”

Estos datos, concluye Serrano, pueden ayudar a la población a buscar medidas para compensar esta posible deficiencia de vitamina D, bien sea a través de la dieta o mediante suplementos vitamínicos.

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