Un siglo después de la predicción de Einstein, se confirma que las ondas gravitacionales existen

Hasta ahora podíamos observar el Universo, pero ahora también podemos escucharlo.

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Un grupo de científicos ha logrado detectar, por primera vez, las ondulaciones en el tejido del espacio – tiempo. Estas son conocidas como ondas gravitacionales y confirman una predicción de la teoría de la relatividad general propuesta por Albert Einstein en 1915.

Este hallazgo abre una ventana sin precedentes en el estudio del cosmos, ya que estas ondas, que se recibieron llegando a la Tierra desde un evento catastrófico en el Universo, aportan datos únicos sobre los orígenes y la naturaleza de la gravedad.

Concretamente,  fueron captadas el 14 de septiembre de 2015 a las 5:51 horas por los detectores del Observatorio por Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) de Estados Unidos y se produjeron durante la fusión de dos agujeros negros.

Esta colisión habría producido un solo agujero más masivo en rotación, según indican los encargados de esta investigación en la revista Physical Review Letters. Entre ellos participa el grupo de Relatividad y Gravitación (GRG) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB).

La doctora Alicia Sintes, profesora del Departamento de Física, dice estar emocionada, después de dedicar 20 años a la caza de estas ondas y trabajar para mejorar los detectores actuales. “Es el inicio de una nueva era en astronomía: la astronomía gravitacional. Una herramienta que ayudará a desvelar muchos misterios del Universo”, comenta.

Sascha Husa, otro de los científicos que han trabajado en el proyecto, explica cómo lograron identificarlas: “la forma es similar a la de aplicaciones de teléfonos inteligentes para identificar música, como Shazam”.

“Si escuchas una canción en un bar ruidoso – prosigue- la app puede consultar una base de datos de posibles señales y, usando algoritmos matemáticos para compensar el ruido, te dirá cuál se ajusta mejor.”

Su trabajo es hacer un catálogo de todas las posibles señales de ondas gravitacionales procedentes de la fusión de agujeros negros, para que quienes analizan los datos puedan compararlas con las señales inmersas en ruido que son registradas por LIGO.

Basándose en la física del choque entre dos agujeros negros, de acuerdo a la fórmula de Einsten E=mc2, los expertos estiman que la masa de estos es 29 o 36 veces mayor que la del Sol. Este evento, captado ahora, habría ocurrido hace mil trescientos millones de años.

En este mismo suceso, una masa unas 3 veces mayor que la del Sol se convirtió en ondas gravitacionales en una fracción de segundo, con una potencia pico de unas 50 veces la de todo el Universo visible. Y estas son las ondas gravitacionales que ahora hemos podido escuchar.

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