El experimento Veg-01 (Veggie) ya dio sus primeros frutos y los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) los saborearon a la hora de comer. Una cosecha espacial de verduras cultivadas en órbita les ha permitido probar, por primera vez en la historia, cómo sabe una lechuga fuera de los límites de la Tierra.

La agencia espacial estadounidense NASA, anunció el evento en sus cuentas de redes sociales, a la vez que indicó que el objetivo de esta misión es investigar las posibilidades de producir productos frescos en este ambiente, algo que hasta el momento era una incógnita.

La idea es ir ampliando el menú, con rábanos, coles, tomates y leguminosas en el futuro, cuando finalicen las pruebas. Aunque en 2014, durante la expedición número 39, ya se logró producir las primeras lechugas, estas fueron congeladas y enviadas a nuestro planeta para ser analizadas y asegurarse de que eran comestibles.

El acceso a alimentos frescos podría tener un impacto positivo en la salud física y mental de los astronautas, pues ello les ayudaría a tener un mejor estado de ánimo y a protegerse de la raciación, con una alimentación más sana y equilibrada, explica Ray Wheeler, del Centro Espacial de Kennedy.

Otra de las ventajas es que se ahorraría en recursos, energía y tiempo, pues en tan solo 28 días los expertos podrían tener nuevas verduras. El experimiento, concluyó la NASA, también permitirá conocer más acerca de los efectos recreacionales del cultivo entre los tripulantes, durante las misiones espaciales de larga duración como la que se está preparando a Marte.

Para conseguir esta primera lechuga, fue necesario desarrollarun tipo de mini invernaderos que utilizan una tecnología rotatoria que simula la rotación terrestre, además de generar una zona de gravedad para que las plantas puedan crecer. Además, se simuló la luz solar con lámparas LED de color rojo, verde y azul.

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