Foto: IRTA

Un grupo de investigadores se encuentran estudiando, dentro del proyecto LIFE + Ebro – Admiclim, la manera de mitigar las emisiones de efecto invernadero en el cultivo del arroz.

Actualmente, se calcula que la agricultura genera entre el 10 y el 12% de estos y el arroz que se produce en campos inundados sería además responsable de entre el 5 y el 20% de las emisiones de metano.

Las previsiones es que este porcentaje vaya en aumento en los próximos cuatro años, por lo que los expertos señalan que es necesario encontrar nuevas formas de adaptación al cambio climático y a la mitigación de su impacto.

El reto es hacerlo sin que se vea afectada la producción, teniendo en cuenta que el arroz es un alimento básico para la población a nivel mundial.

El metano se genera cuando se inundan los campos, debido a que la película de agua que queda impide que el oxígeno llegue al suelo y hace que las bacterias produzcan este gas al utilizar la materia orgánica.

De ahí el metano pasa a la superficie y más tarde a la atmósfera. Por tanto, se sabe que no es la planta en sí de arroz la que provoca estas emisiones, sino la forma de cultivo.

En la realización del estudio en el Delta se seleccionaron un total de 15 campos repartidos por toda la zona y mensualmente se monitorearon los gases de efecto invernadero que se producen.

Los resultados muestran que hay dos periodos estacionales donde las emisiones se disparan: julio y agosto y octubre.

Un cálculo generalizado, basado en las cifras recopiladas, estima que cada año se producen por tanto unas 10.500 toneladas de metano en el Delta.

El próximo paso ahora es averiguar qué factores inciden más en estas circunstancias, según ha explicado la experta del IRTA Maite Martínez durante la XII Jornada del Arroz que se llevó a cabo este mes en Deltebre, Tarragona.

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