Asciende a diecisiete el número de países que se encuentran en alerta alimentaria por la detección de huevos contaminados por fipronil, un pesticida para matar piojos y pulgas cuya utilización está prohibida en animales que forman parte de nuestra cadena alimentaria.

Los países europeos en los que se ha detectado la presencia de huevos con esta sustancia, hasta el momento son: Bélgica, Suecia, Suiza, Alemania, Francia, Países Bajos, Eslovaquia, Eslovenia, Irlanda, Polonia, Austria, Rumanía, Dinamarca, Luxemburgo, Italia y Reino Unido. Además también aparece Hong Kong, donde se exportaron igualmente huevos contaminados.

Desde que estallara esta crisis la semana pasada en Holanda, no se ha detectado ninguna partida afectada en España, según ha confirmado la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de este producto es peligroso en grandes cantidades, pudiendo llegar a producir vómitos, náuseas y vértigos, así como daños hepáticos y renales en el peor de los casos.

Las cantidades localizadas hasta el momento, sin embargo, no suponen un riesgo para la salud, según los expertos.

Como medidas de prevención, en Holanda se han sacrificado miles de aves y se ha retirado de la venta la mercancía sospechosa, lo que supone una importante pérdida económica para este sector productivo.

Por otro lado, se han abierto ya varias investigaciones para deducir responsabilidades por la utilización de este pesticida ilegal y se acaban de confirmar dos detenciones. Se trata de dos dirigentes de una empresa que probablemente aplicó el fipronil en las granjas avícolas.

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