Apenas superan el centímetro de largo, pero su capacidad destructiva no tiene límites. Originaria de EE.UU., la Reticulitermes flavipes – o termita subterránea oriental- es una de las más dañinas del planeta y ya ha llegado a España.

En las islas Canarias se está haciendo fuerte en poco tiempo. De hecho, en menos de año y medio este insecto se ha convertido en una pesadilla para miles de ciudadanos canarios que están siendo testigos de cómo esta plaga silenciosa está haciendo estragos en sus viviendas.

El problema es que cuando una plaga de termitas es detectada, explica Milagros Fernández, directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), ya es demasiado tarde.

“El daño que van causando poco a poco estos insectos ni se oye ni se percibe. Por eso cuando los síntomas de su actuación se convierten en evidentes es signo de que el daño causado ya es enorme y, en muchos casos, irreparable”, indica.

Expertos piden más controles

Para paliar este problema, los expertos reclaman que la Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria cada década para edificios que superen los 30 años de antigüedad, establezca los medios necesarios para determinar si hay presencia de organismos xilófagos.

Esta medida podría ayudar a minimizar los daños causados por este pequeño insecto, que, además de las molestias causadas, provoca millones de euros en daños cada año. Andalucía y Oviedo son otras regiones donde ha habido problemas con las termitas en los últimos meses.

“Es fundamental realizar controles periódicos de todas aquellas instalaciones susceptibles
de convertirse en foco de termitas”, advierte Fernández, quien insiste en la importancia de contratar a una empresa especializada en el control de plagas para introducir los biocidas pertinentes y erradicar la infestación.

Es importante que la empresa cuente con personal técnico capacitado para esta labor. Los productos utilizados deben estar también convenientemente registrados y autorizados por
el Ministerio de Sanidad.

Difíciles de detectar

La termita subterránea tiene una gran capacidad de destrucción y puede acceder a zonas
donde otras no pueden. Otra de sus características es que forma colonias que se expanden por túneles de barro. Estos túneles hacen a la vez de conexión entre diferentes lugares, lo que facilita su desplazamiento y propagación.

El factor humano también influye, ya que puede ser dispersada de forma no intencionada. Por ejemplo a través de la venta de árboles. Estos insectos sociales tienen una gran capacidad de reproducción y no son fáciles de localizar, ya que huyen de la luz.

Solamente en algunos casos se pueden detectar a través de una especie de cordón terroso pegado a la pared o a las cornisas. Si golpeamos alguna de las zonas que podrían estar afectadas y se rompe o se queda hueco, casi con toda seguridad estará plagado de termitas. Los lugares carentes de ventilación, con humedad y faltos de mantenimiento y
limpieza, son el hábitat idóneo para su asentamiento.

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