Foto: Twitter/JuntsPelSí

La plataforma electoral apoyada por Artur Mas, Junts Pel Sí, ganó las elecciones catalanas de ayer, consiguiendo un total de 62 escaños en el Parlamento, pero no se llegó al 50% de los votos necesarios para alcanzar la mayoría absoluta, por lo que esta formación deberá pactar con otras agrupaciones políticas.

Los soberanistas lo harán, previsiblemente, con la izquierda alternativa, representada por el partido CUP, que alcanzó 10 escaños, para lograr juntos un total de 72. La segunda fuerza más votada, sin embargo, fue Ciudadanos, que dejó atrás a los socialistas catalanes del PSC y al Partido Popular (PP).

Esta situación obligará a Junts pel Sí a tener que negociar desde este mismo lunes y a Mas a defender su continuidad, pues la CUP ya ha dicho que no piensa votar a favor de su investidura como presidente de la comunidad. Y es que ambas agrupaciones tienen el mismo objetivo secesionista, pero diferentes visiones de cómo hacerlo realidad.

Unas elecciones históricas por diferentes motivos

Estos comicios del #27S captaron la atención de toda España, al plantearse como una especie de plebiscito para ver el apoyo de la población al plan independentista. Este, finalmente, habría sido apoyado por el 47,8% de los electores, especialmente en las provincias de Lleida y Girona. 

Los datos de participación mostraron que se alcanzó un nivel histórico, pues más del 77% de los 5,5 millones de catalanes llamados a votar lo hicieron, casi 10 puntos porcentuales más de lo que ocurrió en 2012. Algunas de las comarcas donde más evidente fue este incremento, fueron la de Osona y el Baix Llobregat. 

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