Foto: Pixabay

En el marco de la llamada “Operación Estampida”, la Guardia Civil ha logrado desmantelar un grupo delincuencial especializado en las estafas por el método del “tocomocho” y el timo de “la estampita”.

Las averiguaciones comenzaron en noviembre de 2015, después de que las autoridades tuvieran conocimiento de estos ilícitos por medio de varias denuncias. Mediante reconocimiento fotográfico pudieron identificarse algunos de los presuntos responsables.

En total hay dos personas detenidas y otra más bajo investigación, relacionadas con 23 delitos de estafa cometidos en Castellón y en otras 10 provincias españolas más. Se trataría de un grupo organizado con una estructura jerarquizada y de ámbito nacional.

El primer detenido es A.S.R. y tiene 45 de años de edad, mientras que A.S.G., tiene 22. Ambos son vecinos de la localidad de Casarrubios del Monte, en Toledo. La tercera sospechosa se identifica con las siglas L.P.R., de 50 años de edad y vecina de Navalcarnero, Madrid.

Las diligencias instruidas ya han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción número 1 de Tomelloso, en Ciudad Real.

¿Cuál era su “modus operandi”?

Según las autoridades se trata de un clan familiar, que estudiaba las localidades más idóneas para cometer las estafas, así como sus posibles víctimas.

Preferiblemente centraban sus objetivos en personas de edad avanzada, a quienes les estafaban grandes cantidades de dinero mediante el método del “tocomocho”, haciéndoles creer que tenían un cupón premiado de la ONCE.

Les decían que por alguna causa no podían cobrarlo y le ofrecían a la víctima el billete a un premio supuestamente inferior al del premio. El “gancho” afirmaba que era cierto, mostrando un listado de boletos premiados en un periódico.

Siempre cometían sus timos en horarios matutinos, con lo que se aseguraban que las víctimas pudieran retirar rápidamente el dinero de las sucursales bancarias. Sin embargo, al comprarlo e irlo a cobrar a la ventanilla de la administración de lotería, los engañados comprobaban que el cupón era falso.

En el caso del timo de la “estampita”, el estafador fingía estar mermado de sus facultades mentales, a la vez que llevaba consigo un sobre lleno de billetes a los que no les daba ninguna importancia, pensando que eran estampitas.

Un segundo timador convencía a la víctima para engañar al señor y ofrecerle una pequeña cantidad de dinero por ellas. Cuando la víctima pagaba y abría el sobre, se daba cuenta de que le habían dado el cambiazo y, en lugar de billetes, solo encontraba recortes de papel en su interior.

¿En qué poblaciones habrían cometido estos ilícitos?

En la Comunidad Valenciana se cree que este grupo pudo haber cometido una estafa en Burriana, Castellón; otra en Catarroja, Valencia; dos en San Vicente del Raspeig y otra más en Cocentaina, Alicante.

También se les vincula con cinco timos más en la provincia de Ciudad Real (Torralba y Bolaños de Calatrava, así como en Tomelloso), cuatro en la de Toledo (Talavera de la Reina, Torrijos, La Guardia y Escalona), tres en Salamanca (Guijuelo y dos en Santa Marta de Tormes), dos en la de Madrid (Collado Villalba y Villaviciosa de Odón) y una en Córdoba (Palma del Río), Sevilla (Santiponce), Albacete (El Bonillo) y Léon (Villaquilambre).

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