Foto: Guardia Civil

En un almacén clandestino de Vinaròs, que repartía pescado a restaurantes de la provincia de Castellón, operaba una red ilegal de captura, distribución y comercialización de atún rojo.

Así lo ha dado a conocer la Guardia Civil a través de un comunicado, en el que indica que se decomisaron 800 kilos de esta especie, los cuales forman parte de un negocio ilegal que podría haber defraudado más de 200.000 euros en los últimos dos meses.

Las investigaciones iniciaron en abril y en ellas participó el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de Castellón. En el operativo se verificaron que las empresas cumplieran con la normativa para la pesca de atún en el mar Mediterráneo y se llevaron controles en toda la región.

¿Cómo operaba esta red?

A raíz de estas acciones se pudo detectar un pesquero con base en el puerto de El Grao, que realizaba a diario descargas de estos ejemplares sin llevar aviso de capturas en su diario electrónico de a bordo, eludiendo además su paso por la lonja para la subasta y la obligada inspección sanitaria.

Tras ser pescados, los atunes eran trasladados en furgoneta y vendidos enteros a un mayorista en Vinaròs, que los manipulaba en unas instalaciones del municipio antes de repartirlos entre otros comerciantes de Cataluña y la Comunidad Valenciana. Todo ello sin el debido etiquetado ni la documentación exigida por la normativa que regula el sector.

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