Foto: Vinaròs Terra de Bous

Lejos de apaciguarse, las divergencias entre taurinos y antinaurinos en Vinaròs continúan siendo notorias, como volvió a ponerse de manifiesto este domingo. Por un lado, la plaza llena para ver a Juan José Padilla, El Fandi y Jonhathan Varea; por otro, un grupo de disconformes protestando frente al coso.

Muchos de ellos eran procedentes de otras localidades catalanas y quisieron hacerse escuchar para pedir que no se realicen este tipo de espectáculos. Su poder de convocatoria, sin embargo, fue limitado (unos 50), mientras que la plaza se llenó por unas 3.000 personas y los toreros, aclamados por la multitud, terminaron saliendo a hombros del recinto.

En las redes sociales, el cruce de acusaciones tanto a favor como en contra de la actividad, fue subiendo de tono conforme se acercaba esta fecha y, en concreto, uno de los puntos que ha avivado el debate han sido las clases de toreo de salón y recortes para niños que se organizaron previo a la jornada. En total, acudieron alrededor de un centenar de pequeños, que recibieron los consejos de Varea.

Esta actividad es una de las primeras organizadas por la recién instaurada asociación Vinaròs Terra de Bous, que busca fomentar esta afición entre los más jóvenes, sintiéndose orgullosos de poder inculcar a sus retoños lo que consideran una tradición que debe mantenerse. Otros padres, en cambio, se escandalizaron ante esta propuesta y mostraron su rechazo en plataformas como Twitter, al considerar que el toreo es sinónimo de maltrato y tortura.

Foto: Vinaròs Terra de Bous
Foto: Vinaròs Terra de Bous

Dentro de esta misma controversia, también fue cuestionado el sorteo de un toro para embolar entre las peñas. El partido animalista PACMA denunció esto ante la Guardia Civil, argumentando que vulneraba las leyes estatales, lo que fue rebatido por grupos contrarios que anunciaron medidas legales en respuesta, como indicó el gerente de Tauro La Plana. Pese a todo, el día de ayer transcurrió con normalidad y sin incidentes por ninguna de las partes enfrentadas.

¿Cuándo se ha avivado la polémica taurina en la localidad?

Aunque siempre ha estado latente y ha salido a relucir en múltiples ocasiones, el tema del apoyo o no a la tauromaquia en Vinaròs salió al ruedo con fuerza a raíz de la corrida celebrada el pasado 21 de junio, con motivo de las fiestas populares de la localidad que, como cada año, se realizan en honor a San Juan y San Pedro.

La nueva corporación municipal recién se encontraba estrenando el cargo y el nuevo alcalde, Enric Pla, indicó en su primera rueda de prensa oficial que se plantearían la continuidad de estos eventos. En aquella ocasión también hubo una protesta pacífica, a las que asistió casi un centenar de personas, lo que no evitó que en la plaza se colgara el cartel de “todo vendido”.

En las semanas posteriores el consistorio detalló su postura: no iban a prohibir las corridas, pero tampoco a fomentarlas con rebajas al precio de alquiler del coso, como se hacía anteriormente con las empresas organizadoras. Falta por ver ahora el rumbo que tomará este debate, de cara a próximos eventos.

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