El desafortunado caso de Julen, el pequeño de dos años que ha caído en un pozo de una finca en Totalán, Málaga, está siendo un revulsivo para que los Ayuntamientos tomen nota del peligro que representan los pozos no controlados. Entre ellos el de Vinarós, que este miércoles realizó un llamado a la colaboración ciudadana para conocer la existencia de este tipo de riesgos dentro del término municipal.

El concejal de Agricultura y Medio Ambiente, Jordi Moliner, fue el encargado de hacer esta advertencia a la población. “En Vinaròs hay muchos pozos particulares en fincas, algunos de ellos están controlados y procederemos a revisarlos, pero en otros casos, es muy difícil saber su localización exacta y si están tapados o no”.

Jordi Moliner

Moliner ha asegurado que la mejor forma de informar sobre posibles perforaciones de gran profundidad es mediante la aplicación Vinarós Incidencias. A través del citado programa se puede ubicar el punto en cuestión para que desde el Ayuntamiento se valore su peligrosidad.

En este punto, la colaboración vecinal se vuelve prioritaria. “Es la mejor manera de que sepamos exactamente dónde se ubican y podamos intervenir, verlos in situ y posteriormente ponernos en contacto con la Confederación Hidrográfica del Júcar para que verifique si se trata de una instalación legal y sellarla o requerir al dueño para que lo haga”, explicó Moliner.

El concejal concluye que “no queremos encontrarnos con que la gente sepa dónde están y, por no comunicarlo, su pueda producir una desgracia como la que ha pasado en Málaga”.

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