Foto: Archivo/ Castellón Confidencial

La tercera campaña arqueológica en el Puig de la Misericordia, en las cercanías de la Ermita de Vinaròs, ha dado frutos, permitiendo descubrir el bastión ibérico de mayor tamaño encontrado hasta el momento en este conjunto histórico.

Las ruinas están justo debajo de las escaleras que daban acceso a la Cruz del Calvario, la cual fue trasladada precisamente para poder llevar a cabo estas excavaciones. Gracias a ello, explica el jefe del Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón, Arturo Oliver, se ha podido documentar el exterior de un gran edificio del siglo VI antes de Cristo.

“Llevamos quince días de mucho trabajo, desde el 1 de julio, pero han sido muy provechosos, pues hemos conseguido dar la vuelta a toda la fortificación”

Según los estudios realizados en este lugar, el edificio albergaba a una sola familia, que contaba con el poder en la zona. “Controlaban a los trabajadores, los medios de producción, herramientas, etc. Era como la aristocracia de esa época”, comenta Oliver, quien en un futuro espera poder conocer mejor cómo era esta fortificación por dentro.

Diferente al resto

El concepto de edificación en este poblado es diferente a otros que existen en la zona, como el del Puig de la Nao en Benicarló (cien años más moderno), o el de la Moleta del Remei en Alcanar. También se desmarca de la torreta del Perengil, en esta misma localidad y que data de la Segunda Guerra Púnica.

En el caso del edificio encontrado en las cercanías de la ermita, su peculiaridad radica en ser una casa fortificada para una sola familia, algo muy poco habitual. Esta construcción podía verse desde cualquier punto de la Plana de Vinaròs y, desde allí, era posible divisar toda esta parte del territorio.

Se han recuperado también algunos elementos de bronce, como un pendiente, y cerámica del siglo VI antes de Cristo, junto a partes de ánforas fenicias y un resto que podría pertenecer a un cántaro etrusco.

Lo encontrado en años anteriores

Agrega valor al conjunto el hecho de que, en 2014, se descubrió un campo frisio de gran interés patrimonial, por ser bastante difícil de encontrar en este tipo de conjuntos en el sur de Europa, recordó el experto a los medios de comunicación.

Anteriormente, en la década de 1980, se excavó la parte superior de este yacimiento, donde aparecieron ruinas más modernas, concretamente del siglo II después de Cristo. La hipótesis de Oliver es que el asentamiento original se habría abandonado y, posteriormente, se levantó sobre él otro edificio, algo de lo que podríamos tener más detalles en próximas campañas.

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Periodista trotamundos. Dejé Vinaròs para formarme en Tarragona, trabajé en Londres, me curtí como periodista en Centroamérica y ahora vine de regreso a casa.

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