Cada mes de marzo, unas 30 mujeres en Vinaròs modifican su rutina habitual para incorporar una nueva cita en sus agendas diarias: el ensayo de los pasos que harán durante la Semana Santa, cuando salgan cargando a hombros a la Virgen.

Durante varias semanas, tras salir de trabajar o terminar sus quehaceres cotidianos, la mayoría acude a ensayar en el almacén donde se guardan las andas, para levantar la suya a hombros e irse acostumbrando al peso que tendrán que soportar.

Junto con el grupo de hombres que forman parte de la Cofradía de Jesús Cautivo y la Virgen de la Merced, le dan play al radiocasete y las marchas de tambores y cornetas empiezan a sonar a todo volumen por los altavoces.

Las bromas y carcajadas se transforman entonces en una mayor seriedad y concentración. Una a una van tomando posiciones, siempre ordenadas de mayor a menor altura. Y las costaleras empiezan a seguir las directrices que les marca su capataz: Ana Cabrera.

Ella, junto a su hermana María José, ha vivido esta tradición desde que eran pequeñas, pues su padre fue presidente de la hermandad. Cuando sus hijas crecieron, quisieron seguir su ejemplo levantando las imágenes, pero en aquel entonces no había mujeres costaleras en la localidad.

Foto: Alesia Martínez / DeVina
Foto: Alesia Martínez / DeVina

2004, el año del cambio

Con el tiempo ellas lograron que esto fuera posible. Buscaron a otras chicas interesadas en participar de una manera más activa en las procesiones y se ganaron su espacio en un ambiente dominado por hombres. Fue en el año 2004 cuando este grupo pionero salió por primera vez a recorrer en procesión las calles del centro urbano.

“Después de Carnavales nosotras ya estamos liadas. Hacemos una junta de capataces y decidimos los días de ensayo y el horario, que este año es de lunes a viernes a las 20:30 horas. Nos combinamos con Antonio, quien comanda a los chicos, para que todo salga bien”, comenta.

Foto: Alesia Martínez / DeVina
Foto: Alesia Martínez / DeVina

Agrega que “se trata de la única cofradía en Vinaròs con mujeres que llevan el paso a hombros y hacerlo es una sensación única que no se puede explicar, porque hay que vivirlo y sentirlo de cerca, creer en ello y tener fe a la manera de cada uno”.

De forma similar se expresa el Hermano Mayor Juan Granado, quien representa el cargo supremo de esta cofradía que, este 2016, celebra además su 25 aniversario. Para él, el esfuerzo que hacen las cofrades es de admirar, por su dedicación y sus ganas.

“Cuando lo prueban, la mayoría repiten. Es algo que engancha y afortunadamente hay mucha juventud involucrada y que ha encontrado aquí a un grupo de amigos con los que tratan a lo largo de todo el año”, explica.

Más allá de las procesiones, los miembros de esta hermandad organizan cenas y otras actividades, como la del pasado Domingo de Ramos, cuando representan la entrada de Jesús a Jerusalén con “la borriquita”, o en septiembre, cuando celebran el Día de la Merced haciendo una romería con caballos.

Foto: Alesia Martínez / DeVina
Foto: Alesia Martínez / DeVina

Granado concluye diciendo que desde Tarragona hasta El Cabanyal, en Valencia, no hay una Semana Santa con tantos pasos como la de Vinaròs, que tiene 14, ni con tanta presencia de mujeres. “Se trata de una fiesta de Interés Turístico Autonómico y ojalá se le prestara la atención que merece”, concluye.

De fondo, Ana y Antonio siguen dando instrucciones a sus respectivos grupos, ensayando el baile que el próximo Jueves Santo realizarán e las afueras de la iglesia de Santa Magdalena frente a miles de presentes.

“Todo aquel que quiera unirse a nosotros, tiene las puertas abiertas, solo tiene que decirnos”, asegura Ana antes de despedirnos, en el momento en el que las chicas descansan unos minutos, tomando aire antes de volver a levantar a pulso cerca de mil quilos de peso.

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Periodista trotamundos. Dejé Vinaròs para formarme en Tarragona, trabajé en Londres, me curtí como periodista en Centroamérica y ahora vine de regreso a casa.

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