Foto: Ayuntamiento de Peñíscola

Los “tesoros pontificios” de Peñíscola acaban de ser declarados un Bien de Interés Cultural (BIC).

Para ello se ha tenido que emitir un informe que amparara esta decisión, con aportaciones inéditas sobre los tres relicarios que custodia el templo parroquial local.

Las piezas en cuestión son la cruz procesional, el cáliz del Papa Luna y el relicario (Lignum crucis) que empleó su sucesor Clemente VIII.

Las tres datan de principios del siglo XV y son un ejemplo del arte ojival en la comarca, que se realizaba en los talleres de Sant Mateu.

La cruz y el cáliz, de hecho, cuentan con el punzón que el rey otorgaba a los orfebres de mayor prestigio del reino.

El origen del relicario, sin embargo, es desconocido, si bien cuenta con influencias italianas, francesas y valencianas.

Por sus características se cree que pudo haberse creado en la corte de Aviñón, para ser trasladado posteriormente al Baix Maestrat para los últimos retoques.

De este modo, la Generalitat Valenciana decidió otorgar este reconocimiento, por el mérito histórico y artístico de las obras.

Andrés Martínez, alcalde de Peñíscola, se ha congratulado por la noticia y ha explicado que este es un logro conjunto del consistorio y la Asociación de Amigos del Papa Luna.

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