Foto: Anna/DeVina

Anna es la madre de la pequeña de dos años que hace una semana resultó herida por un papagayo de exhibición en un conocido parque de atracciones de Benicarló. A raíz de este incidente, explica que la pequeña perdió la uña y parte de la yema del dedo. Pasado el susto inicial, la menor se recupera favorablemente y su familia busca a las personas que prestaron su ayuda en aquel confuso momento… para darles las gracias.

“Somos de Vilanova del Camí, que es un pueblo pegado a Igualada, en la provincia de Barcelona. Fuimos de vacaciones a un apartamento de Peñíscola“, explica Anna. Esta era la primera vez que ella, junto a su hija y su marido, un coordinador de instalaciones de radio, visitaban el lugar por referencia de unos conocidos. Como el martes 18 de agosto estaba nublado para ir a la playa, decidieron que era una buena oportunidad para conocer el aviario.

Al principio todo fue bien. Recorrieron todo el recinto y vieron el “show” de papagayos. “Al salir de él dijimos: vamos a ver estos últimos animales que nos faltan”, agrega refiriéndose a unas jaulas que se encuentran al inicio, cerca al área de entrada y salida a este jardín privado. La madre llevaba a la niña en brazos y los tres se acercaron para ver a dos pájaros medianos de color rojo.

Foto: Anna/DeVina
Foto: Anna/DeVina

“La nena metió los dedos dentro y le cogió los dos. Empezó a llorar, no soltaba la mano y mi marido golpeó la jaula para que la dejara ir. Todo pasó muy rápido y nosotros ya estábamos en pánico, al ver el dedito de mi niña sin trocito de yema y sin casi toda la uña… no puedo explicar así mis sentimientos, pero me quería morir”, continúa relatando Anna.

Posteriormente fueron a las taquillas a pedir ayuda y, según explica, la reacción fue derivarles de uno a otro lado. Las personas de alrededor, afirma, fueron quienes les ayudaron y un chico moreno, de unos 37 o 39 años, llamó a la policía, mientras que su esposo avisó a emergencias a través del 112. “Yo no podía parar de llorar y otras personas nos dieron las toallitas húmedas y un chupete porque mi hija no podía tranquilizarse. Por todo qusiera encontrarles para darles las gracias”.

Anna continúa recordando el momento: “Había un niño de unos 10 años que me decía: Tranquila, todo ira bien, hay que ser fuerte. (…) El encargado tardó en salir porque estaba dando el show.(…) Llegó la policía, nos metimos con la nena dentro y nos llevaron al ambulatorio”. Allí fue cuando le aplicaron una venda y le realizaron las primeras curas, antes de derivarlos al Hospital Comarcal de Vinaròs, donde les recetaron medicamento para el dolor y le hicieron una radiografía a la menor para asegurarse de que el hueso no se había visto afectado.

“El médico me tranquilizó, me dijo que le crecerá todo bien, ya que al ser chiquitina es mucho mejor que si se le pasara a un adulto”, prosigue. Ahora, la pequeña se recupera en su casa y realiza curas cada 48 horas. Por otro lado, Anna informa que pusieron una denuncia oficial y una reclamación en el parque, debido a que consideran que no se prestó la atención médica adecuada.

Esto último, sin embargo, fue desmentido desde el aviario benicarlando, cuyos responsables indicaron que era la primera vez que ocurría algo similar. Será el curso de la investigación llevada a cabo por las autoridades, quienes ya revisaron la jaula y al animal, la que finalmente determine si se deben deducir o no responsabilidades por lo sucedido.

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