Foto: Laureano Martínez

El pasado 31 de octubre las calles del centro de Benicarló recibieron a decenas de personas, interesadas en descubrir quienes fueron los bandoleros más temidos de la ciudad en época moderna.

Como parte de la programación «De Por! La tradición de contar historias junto al fuego», se organizó una visita guiada dirigida por el historiador Joan Ferreres i Nos. El experto realizó un recorrido que inició en el Ayuntamiento y continuó por la Plaça de Sant Bartomeu, la antigua prisión y el Edificio Gótico. 

Tierra de bandoleros

Ferreres i Nos, autor de la publicación Tierra de Bandoleros, explicó que el bandolerismo  de los siglos XVI y XVII fue un fenómeno de larga duración que se inició con la llegada de bandoleros foráneos en la región; en una segunda etapa aparecieron otros autóctonos.

«La llegada de las armas de fuego, la actitud permisiva de algunos gobernadores y nobles hacia los bandoleros y el carácter de no-frontera de la comarca, que permitía ir de una parte a otra del rio Sénia con total impunidad» son algunas de las causas que explican este fenómeno», explica Ferreres.

Entre los bandoleros benicarlandos más conocidos están Pau Benfet y Pedro Caçador, quienes aparecieron en la ciudad en 1627; fueron juzgados por llevar armas prohibidas y otros delitos. Otro peligroso criminal que estuvo en la prisión de la vila fue Baltasar Anglés, autor de varios asesinatos en la misma época.

Posteriormente surgió en Benicarló una pandilla de bandoleros de la que formaba parte Gaspar Niñerola, el «xertolí» Lluc Roig y el «peñiscolà» Toni Elies. Este grupo se dedicaba a robar y a inquietar a los vecinos en diversas poblaciones del Maestrazgo. 

Tras la Guerra dels Segadors el bandolerismo fue decayendo progresivamente en toda la región, pues la gente, comenta Ferreres i Nos, «se cansó de tanta muerte, violencia, peste, hambre y desesperación», a la vez que se persiguió a los delincuentes con mayor severidad.

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