Hace poco más de un mes, a principios de agosto, el benicarlando Eloi Pons decidió poner en marcha una idea: crear el primer grupo de “urban sketching” en la provincia de Castellón. Lápiz en mano, nos explica desde el paseo marítimo de Vinaròs en qué consiste este movimiento mundial que acaba de aterrizar en nuestros pueblos.

Eloi, ¿cómo surge la idea de crear la iniciativa “Dibuixant pel Maestrat”?

Fue a raíz de un curso de dos meses que hice en Sabadell, que es donde vivo actualmente. El “urban sketching” es un movimiento que se ha puesto de moda a nivel mundial y que consiste en salir a pintar “in situ” con otras personas. El profesor nos puso en contacto con varios grupos de Barcelona y Tarragona, pero entonces me di cuenta que en la provincia de Castellón no habían y me planteé la posibilidad de impulsar uno en el Maestrat.

Foto: DeVina
Foto: DeVina

¿Cómo has logrado que esto fuera una realidad?

Se creó una fanpage y a través de las redes sociales organizamos las primeras quedadas. Empezamos el 7 de agosto en Benicarló, que es de donde somos la mayoría. Casi ninguno nos conocíamos pero al final participamos entre 20 y 25 personas en el encuentro que realizamos durante las fiestas locales. Este mes de septiembre hemos hecho el primer intento de ampliar nuestro radio de acción, viniendo aquí a Vinaròs.

¿Hay ciertos requisitos o reglas que se deben cumplir para poder formar parte del colectivo?

En cuanto a requisitos únicamente que tengas afición por el dibujo y quieras pasar un buen rato, ayudar y compartir los resultados. No es necesario que te inscribas, ni que pagues nada por formar parte del grupo, ya que este no es un movimiento con ánimo de lucro. Sí que hay ciertas reglas muy sencillas, como que se deben dibujar las escenas “in situ”, modificando lo menos posible la realidad. Por lo demás, lo ideal es utilizar herramientas de dibujo que sequen rápido; el estilo es libre, puede ser en blanco y negro, a color, con lápices o acuarelas…

¿Qué aporta de diferente plasmar una escena en dibujo, en lugar de hacerlo mediante una fotografía?

Para empezar el tiempo que estás en el lugar y que te permite conocerlo de otra manera. Un dibujo es más bien como un vídeo, porque desde que empiezas hasta que acabas muchas cosas han cambiado, como la luz o las personas que aparecen ante ti. Nuestra obra va variando y el reto es ir captando todo lo que vemos por nosotros mismos. Es un trabajo mental, pero que termina enganchando. Al final, para mí, dibujar gente es lo más difícil, pero a la vez lo más divertido.

¿Qué otras salidas o retos se propone “Dibuixant pel Maestrat” de cara a los próximos meses?

Hay varias propuestas para ir a otros lugares, como a la ermita de Vinaròs, o dibujar desde lo alto de un campanario. También nos gustaría que la gente nos indicara sitios o tradiciones interesantes en distintos pueblos. Nuestra próxima quedada programada será el 2 de octubre en Benicarló, donde saldremos a dibujar el puerto dentro de las Jornadas del “Polp a caduf”.    

Y mientras esa fecha llega, Eloi vuelve a sus trazos para seguir perfilando la silueta del antiguo colegio San Sebastián, junto a otros compañeros que comparten con él su afición por el dibujo, algo que llevaban haciendo toda la vida solos y que ahora se ha convertido también en un acto social.

En una época en la que el ritmo de vida y las nuevas tecnologías hacen que cada vez menos nos detengamos a observar lo que sucede, es esta, explica, una experiencia diferente para dar testigo de lo que ha pasado en una tarde, poniendo a prueba nuestras capacidades creativas.

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